100 años de Agatha Cristie, la Reina de los policiales

Es una de las escritoras más famosas y prolíficas de la historia. Publicó 74 novelas, 154 relatos cortos, veinte obras de teatro, tres poemas y dos autobiografías. Sus libros de misterio llevan alrededor de cuatro mil millones de ejemplares vendidos, fueron traducidos a 103 idiomas y adaptados al cine, la televisión, el teatro, la radio y hasta videojuegos. A cien años de la publicación de su primera novela, El misterioso caso de Styles , donde presentó a uno de sus célebres personajes, el detective Hércules Poirot , Agatha Christie (1890-1976) sigue siendo una de las autoras más leídas en todo el mundo. Por su categoría de eterno best seller integra el Libro Guinness de los Records . La reina de los policiales no se privó, además, de protagonizar en la vida real una enigmática desaparición de once días, que nunca quedó esclarecida, y que bien podría haber sido una de sus tramas de suspenso.

Agatha Mary Clarissa Miller nació en Torquay, Inglaterra. Educada por institutrices en el marco de un hogar de clase alta, continuó su formación en París, después de la muerte de su padre. Ese golpe inesperado marcó el fin de su infancia, según contó en una de sus autobiografías. La futura escritora, por entonces una niña tímida y retraída que prefería jugar con amigos imaginarios antes que con niños reales, tenía once años. En la capital francesa, donde vivió durante cinco temporadas, estudió piano y canto. Nadie suponía por entonces que, antes de cumplir los 30, sería nombrada Dama del Imperio británico.


La Primera Guerra Mundial marcó la vida de Agatha en el terreno personal y laboral. En la Nochebuena de 1914 se casó con el oficial Archibald Christie , a quien había conocido dos años antes. En 1916, cuando trabajaba como enfermera voluntaria en un hospital en Torquay, escribió su primera historia policial. Ya había escrito algunos relatos románticos pero no había tenido suerte para conseguir editor. Para publicar El misterioso caso de Styles tuvo que esperar cuatro años y soportar seis rechazos de editoriales. Finalmente, salió en Estados Unidos en octubre de 1920 y en el Reino Unido en enero de 1921. En esta novela, que plantea un caso de “asesinato en un cuarto cerrado”, la autora presentó al detective Poirot. Para crearlo se inspiró en los refugiados belgas de la Primera Guerra Mundial instalados en la ciudad del sur de Inglaterra donde vivía. En la trama aparecen por primera vez el amigo y ayudante de Poirot, el capitán Arthur Hastingsy, y el inspector jefe James Japp. La historia tuvo adaptaciones para la TV, el teatro y hasta el radioteatro.

En 1919, un año antes de la publicación de su primer libro, Christie se mudó a Londres junto con su marido. Allí nació Rosalind, su única hija. La familia se instala luego en Sunningdale, en una mansión a la que le ponen de nombre Styles, como la casona donde sucede el asesinato de su primera novela.


Entre 1922 y 1930 publica un título por año; y entre 1931 y 1956, llega a sacar dos, o incluso tres, por año. Desde entonces y hasta su muerte en 1976 vuelve al ritmo de una novedad por año. La escritora reveló en su autobiografía (escrita entre 1950 y 1965, pero publicada en 1977, después de su muerte, por expreso pedido suyo) por qué no paraba de escribir y publicar: “Poco a poco ganaba seguridad en mis escritos. Estaba convencida de que no me sería muy difícil escribir un libro cada año… Lo más agradable de aquellos días era lo que se relacionaba directamente con el dinero. Si decidía redactar una historia sabía que me daría sesenta libras o lo que fuera; deducía impuestos… y sabía que obtenía limpias 45 libras. Esto estimulaba mucho mi producción. Me decía a mí misma: ‘Me gustaría derribar el invernadero y hacer en su lugar una galería en la que podamos sentarnos. ¿Cuánto costaría?’ Hacía mis cálculos, me iba a la máquina de escribir, me sentaba, pensaba, planeaba y, al cabo de una semana, había fraguado una historia. A su debido tiempo la escribía y ya tenía mi historia”.

Miss Marple , la astuta anciana que resuelve los casos más complicados hasta para Scotland Yard, protagoniza trece novelas de Christie. Vecina de un pueblito de la campiña del sur inglés, apareció por primera vez en 1930 en Muerte en la vicaría . Chismosa y aficionada a los misterios, es la contracara del investigador profesional Poirot .

“Me había acostumbrado a escribir en lugar de bordar fundas de cojines o figuras copiadas de las porcelanas de Dresden. No estoy de acuerdo con quien piense que sitúo muy bajo la escritura creativa. La creatividad se demuestra de muchas formas: bordando, cocinando platos especiales, dibujando y esculpiendo, componiendo música y escribiendo libros y cuentos. La diferencia es que se logra más fama de una forma que de otra”, escribió en sus memorias. Allí habla sobre su infancia, la vida durante las dos guerras mundiales, su experiencia como escritora. También, sobre sus dos matrimonios y sus experiencias en expediciones arqueológicas con su segundo marido, Max Mallowan . De lo que no habla (y nunca aclaró) es sobre el misterioso incidente que protagonizó en 1926 cuando desapareció durante once días. Solo dice: “El siguiente año (1926) es uno de los pocos que odio recordar. Como tantas veces sucede en la vida, cuando una cosa va mal, todo va mal”.

El secreto del éxito de sus libros, según Christie: La mejor receta para la novela policíaca: el detective no debe saber nunca más que el lector””
Ocurrió en diciembre, poco después de la publicación de su sexto libro, El asesinato de Roger Ackroyd . Tras una fuerte discusión con Mister Christie, Agatha se esfumó. Le dejó una nota a su secretaria en la que le decía “que se iba a dar una vuelta”, se subió a su auto y no volvió. Cuando el coche apareció abandonado al día siguiente, cerca de un lago, a casi cien kilómetros de su casa, intervino la policía. En el auto había manchas de sangre y un abrigo. La desaparición de Agatha Christie llegó a las tapas de los diarios más importantes de Europa y de Estados Unidos como un resonante caso policial.

Otra paradoja del destino (u otra vuelta de esta novela de intrigas) llevó a un colega del género de la novela de misterios, Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes , a sumarse a la búsqueda a través de una médium. La aficción de Conan Doyle por lo sobrenatural es otra historia fascinante, ya que también tuvo una vida rodeada de misterios y secretos. Finalmente, después de once días y de un operativo con cerca de mil policías y más de 15 mil voluntarios, Christie apareció en un hotel con una supuesta amnesia que nunca se pudo determinar si fue real o no. Una pista de que la escritora sabía lo que hacía es que se registró con el nombre de la amante de su marido, Nancy Neele. Aunque trascendió que él le había pedido el divorcio (y que esa sería la causa de su fuga), la pareja recién se divorció dos años más tarde de ese episodio.

Si bien dio muy pocas entrevistas a lo largo de su carrera, decisión que aumentó el mito alrededor de su figura, algunas frases aportan pistas sobre su filosofía de vida: “Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único”, dijo en alguna ocasión. “La tristeza es la cuna de inspiración de todo escritor”, aseguró también. En cuanto al origen de sus libros la frase más famosa es: “Los mejores crímenes para mis novelas se me han ocurrido fregando platos. Fregar los platos convierte a cualquiera en un maníaco homicida de categoría”.

Después del divorcio, empieza otra etapa en la vida de la autora. En 1928, viajó a Estambul y de allí a Bagdad a bordo del Orient Express . Esa travesía sería su fuente de inspiración para una de sus novelas más famosas, Asesinato en el Oriente Express , publicada en 1934. Una leyenda alrededor de ese viaje dice que Christie escribió el libro en la habitación 411 del Hotel Pera Palace de Estambul, que lleva su nombre y hasta antes de la pandemia se alquilaba a los turistas que querían pasar una noche en la cama en la que durmió Agatha Christie.

“Cásate con un arqueólogo, cuanto más envejezcas, más atractiva te encontrará” es otra de las frases célebres que se le adjudican a la escritora. Y aunque no se sabe cuándo la dijo ni dónde se publicó, lo que todo el mundo sabe es a quién se la dedicó: al arqueólogo Max Mallowan, catorce años menor que ella, a quien conoció durante un viaje a Irak y con quien se casó en septiembre de 1930. Durante casi treinta años, Agatha viajó con Mallowan a Egipto y Siria para acompañarlo en sus expediciones arqueológicas. De allí saldrían las influencias para sus novelas Asesinato en Mesopotamia , publicada en 1936, Muerte en el Nilo , de 1937, y Cita con la muerte , de 1938.

Como toda autora misteriosa, Agatha también publicó libros con seudónimo: la firma de Mary Westmacott aparece en varias novelas románticas. En el sitio oficial dedicado a la autora ( www.agathachristie.com ), su nieto, Mathew Prichard , cuenta: “Estas novelas le dieron a mi abuela la oportunidad de explorar mejor la psicología humana por la que estaba tan intrigada, liberada de las expectativas de sus fanáticos misteriosos. Mi madre, Rosalind, las llamó ‘historias agridulces sobre el amor'”.

En 1990, cuando se cumplieron cien años del nacimiento de Christie, su hija Rosalind escribió: “Ya en 1930, mi madre escribió su primera novela con el nombre de Mary Westmacott. Estas novelas, seis en total, fueron una desviación completa de la esfera habitual de Agatha Christie, Reina del Crimen. El nombre de Mary Westmacott fue elegido después de pensarlo un poco. Mary era el segundo nombre de Agatha y Westmacott el nombre de algunos parientes lejanos. Logró mantener su identidad como Mary Westmacott, desconocida durante casi veinte años, y los libros, para su placer, tuvieron un éxito modesto. Sus editores, Collins, no estaban muy entusiasmados con este cambio de dirección en su trabajo, ya que en este momento se estaba volviendo muy conocida en el mundo de las ficciones sobre detectives”.

Más adelante, agrega: “Los libros de Westmacott han sido calificados como novelas románticas, pero no creo que sea realmente una evaluación justa. No son ‘historias de amor’ en el sentido general del término, y ciertamente no tienen finales felices. Son, creo, sobre el amor en algunas de sus formas más poderosas y destructivas. Mary Westmacott nunca disfrutó de la misma aclamación crítica que Agatha Christie, pero los libros lograron cierto reconocimiento y ella se alegró cuando la gente los disfrutó: pudo cumplir su deseo de escribir algo diferente”.

En la autobiografía, Christie revela que Ausente en primavera , firmado por Westmacott y publicado en 1944, es “el único libro que me ha satisfecho por completo, el libro que siempre había querido escribir”. Recién en 1949, cuando ya había publicado cinco libros con ese seudónimo, Agatha reconoció su autoría. Guardó el secreto durante cerca de veinte años, aunque siempre hubo rumores sobre la verdadera identidad de Mary, a quien, por supuesto, nadie conoció. Alguna vez, la autora había aceptado la invitación a una fiesta con la condición de que la acompañara su amiga Westmacott.


En 1975, un año antes de su muerte, Christie publicó Telón (Ultimo caso de Poirot) . El 6 de agosto, New York Times le dedicó al detective la primera necrológica de ficción, con el título: “Poirot está muerto”. “Afamado detective belga; Hércules Poirot, el detective, muere”, decía la noticia del prestigioso diario estadounidense. En 2014, el personaje resucitó, por obra y gracia de los herederos de la autora, que convocaron a la escritora inglesa Sophie Hannah, para que escribiera nuevos casos de Poirot.

Además de las adaptaciones de sus novelas al cine, la televisión y el teatro (su obra La ratonera se representa en Londres, ininterrumpidamente, desde noviembre de 1952 ), sus misterios también tienen versiones en novelas gráficas: entre 2007 y 2013, Euro Comics India publicó veinte títulos ilustrados con viñetas. Hay hasta una serie de animé japonesa con Poirot y Marple como personajes. Pero lo más curioso son unos diez videojuegos para PC y Play Station inspirados en casos policiales de Christie , que murió en 1976, a los 86 años. A los 81, había declarado que le gustaría ser recordada “como una escritora bastante buena de novelas de detectives”.

Recién en 2004, cuando muere su hija Rosalind, se descubren textos inéditos de Agatha en 73 cuadernos con notas, finales alternativos, descripciones de personajes, menús de comidas, horarios de trenes. Firmado por John Curran, Los cuadernos secretos se publicó en 2010, con dos novelas inéditas de Poirot.

La misteriosa reina del crimen reveló, a lo largo de su vida, solo un secreto sobre el éxito de sus libros: “La mejor receta para la novela policíaca: el detective no debe saber nunca más que el lector”.

Por: Natalia Blanc, para La Nacion.